Radiografía del uso actual
Encuesta anónima y conversaciones con la plantilla para saber qué herramientas de IA se usan ya, con qué cuentas y con qué datos. En casi todas las empresas aparece información de clientes pegada en asistentes gratuitos.
Imagine una distribuidora de material eléctrico con ochenta empleados en Zaragoza. El gerente ha visto una demostración en una feria, el responsable comercial ya usa un asistente para redactar ofertas desde su cuenta personal, el de almacén pregunta si la IA podría prever roturas de stock y el de administración teme por los datos de los clientes. Cada uno tiene razón en algo y nadie tiene la foto completa. La estrategia de IA pone orden: qué se usa ya y con qué riesgo, qué oportunidades tienen retorno medible, qué datos faltan, qué dice la normativa y cuánto dinero y tiempo hay que reservar para cada paso. El resultado es una hoja de ruta que la dirección puede aprobar, recortar o aplazar con criterio.
No entregamos un informe de tendencias. Entregamos decisiones pendientes, cada una con su coste, su riesgo y la persona que debería llevarla.
Encuesta anónima y conversaciones con la plantilla para saber qué herramientas de IA se usan ya, con qué cuentas y con qué datos. En casi todas las empresas aparece información de clientes pegada en asistentes gratuitos.
Para cada área, las tareas donde la IA ahorraría horas o reduciría errores, con una estimación en euros al año basada en volúmenes reales: facturas, pedidos, correos, llamadas registradas, tickets.
Si la información está digitalizada, si es coherente entre programas y si alguien es responsable de ella. Un maestro de artículos con tres códigos para el mismo producto frena cualquier proyecto.
Qué exige el RGPD a cada idea y qué casos podrían entrar en el ámbito del Reglamento europeo de IA, cuya supervisión en España corresponde a la AESIA (Agencia Española de Supervisión de la Inteligencia Artificial). Preparamos las preguntas para su asesoría jurídica; no emitimos dictámenes legales.
Comparativa de opciones según dónde se procesan los datos, qué condiciones contractuales ofrecen y qué pasa si mañana quiere cambiar de proveedor.
Quién decide, quién aprueba nuevas herramientas y qué normas de uso se comunican a la plantilla. Sin esto, cada departamento acaba contratando su propia herramienta.
Proyectos en orden, fases de tres a seis meses, coste estimado de cada una y puntos de control en los que la dirección decide si continúa.
El calendario depende de cuántos departamentos entren en el análisis y se fija por escrito antes de empezar. Las sesiones son cortas y online, para no parar a nadie.
Una sesión para fijar objetivos, límites de presupuesto y quién será el interlocutor interno.
Encuesta, entrevistas por área y revisión de los programas y datos que se usan de verdad.
Primera versión de la hoja de ruta, revisada con cada responsable para corregir cifras y supuestos.
Presentación a dirección con prioridades, presupuesto por fase y los primeros pasos listos para arrancar.
La IA no arregla un proceso que nadie ha definido. Si cada persona del almacén registra las devoluciones a su manera, automatizarlas solo multiplica el desorden. En bastantes empresas, las primeras líneas de la hoja de ruta no son de IA sino de orden: unificar plantillas, limpiar el maestro de clientes, decidir quién es dueño de cada dato. Lo decimos aunque no sea lo que se esperaba oír.
Un documento de trabajo de pocas páginas con el mapa de oportunidades, los riesgos detectados, la hoja de ruta por fases y el presupuesto estimado, más una propuesta de política de uso de IA para la plantilla. Todo pensado para que dirección pueda decidir en una reunión.
Comparamos opciones y explicamos por qué una encaja mejor que otra en su caso, pero no cobramos comisiones de ningún fabricante. Si la mejor solución es una función que ya incluye su licencia de Microsoft 365 o Google Workspace, se lo diremos aunque no haya proyecto para nosotros.
Depende del uso. Muchas aplicaciones internas de una pyme, como resumir documentos o preparar borradores, tienen obligaciones limitadas; otras, como ciertos usos en selección de personal o en evaluación de solvencia, pueden considerarse de alto riesgo. Señalamos qué ideas necesitan revisión legal, y la valoración final corresponde a su asesoría jurídica.
Estos programas de Red.es han cubierto proyectos de digitalización en algunas convocatorias, y un plan por escrito puede servir de base para una solicitud. No somos agente digitalizador ni tramitamos ayudas, y no prometemos ninguna. El plan está hecho para sostenerse sin financiación externa.
Sí, y a veces es la mejor noticia. Le ahorra un gasto sin retorno y le deja claro qué trabajo previo cambiaría la situación, como ordenar el catálogo o digitalizar un archivo. Una estrategia honesta también dice qué no hacer este año.
Cuéntenos qué espera de la IA y qué se ha probado ya. Analizamos la situación y le damos una valoración sincera.
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Tendrá respuesta en un día laborable. Si nos avisa de una avería que tiene parado a su equipo, la tratamos con prioridad.
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