Opción 1
Puesto local
El modelo clásico: cada persona tiene sus programas y sus documentos instalados en su propio equipo.
La informática de una pyme casi nunca se diseña: se va acumulando año tras año. El servidor que llegó con el cambio de ERP, el NAS que configuró un conocido, el router del operador con la contraseña de fábrica y varias suscripciones que cubren lo mismo. Todo aguanta hasta el día en que algo falla y nadie sabe por dónde empezar. En Apply le ayudamos a entender lo que tiene, a eliminar lo que frena el trabajo diario y a que su equipo pueda trabajar con seguridad desde cualquier sitio. Todo a distancia, sin desplazamientos y sin venderle equipos.
Tres pasos que suelen ir en este orden: saber qué tiene, conseguir que funcione con fluidez y permitir que la gente trabaje fuera de la oficina sin llevarse los datos en el portátil.
Servidores, puestos, Microsoft 365, copias y proveedores revisados en solo lectura. Recibe un informe con semáforo de riesgos y un plan de tareas con horas estimadas que puede ejecutar quien usted elija.
Cuando el ERP, las carpetas compartidas o la tienda online van lentos, medimos en hora punta y buscamos la causa: la base de datos, el disco, el antivirus o la red. Casi nunca hace falta un servidor nuevo.
Azure Virtual Desktop, Windows 365 o un servidor de sesiones en un centro de datos europeo. El portátil solo muestra la pantalla, así que perderlo deja de ser una brecha de datos.
No empezamos cambiando cosas. Primero entendemos qué hay, luego decidimos con usted qué merece la pena tocar y solo entonces se pasa a la acción, siempre por acceso remoto.
Inventario de equipos, programas, cuentas y contratos. En la primera semana ya suelen aparecer licencias pagadas que nadie usa y equipos a punto de quedarse sin soporte.
Dibujamos qué depende de qué. No es raro que las nóminas, el escáner y la VPN funcionen gracias a una única cuenta de administrador cuya contraseña no se cambia desde 2017.
Cada hallazgo recibe una nota de probabilidad y otra de impacto. Con ellas usted ve qué conviene atajar ya y qué se puede planificar con calma para el próximo ejercicio.
Aplicamos los cambios en remoto, en ventanas acordadas. Si algo exige manos en el sitio, como cambiar un disco o recolocar un cable, lo hace su personal o su técnico local siguiendo nuestras instrucciones.
El escritorio virtual no es para todo el mundo. Esta comparación le ayuda a decidir con datos y no por moda.
Opción 1
Puesto local
El modelo clásico: cada persona tiene sus programas y sus documentos instalados en su propio equipo.
Opción 2
Escritorio virtual
Todo se procesa en el centro de datos; el dispositivo solo pone la pantalla y el teclado.
En la práctica
Qué elegir
Los dos modelos conviven sin problema: una parte de la plantilla pasa al escritorio virtual y el resto sigue con su equipo.
El router que dejó el operador no es un firewall. En muchas oficinas sigue siendo la única barrera entre Internet y el servidor, con la contraseña de fábrica y puertos abiertos para un programa que se dejó de usar hace años. Revisarlo en remoto lleva una hora y suele ser lo primero que corregimos.
Depende del software. Si su programa de gestión ya tiene versión en la nube, como a3innuva o Holded, y los documentos pueden vivir en SharePoint, el servidor suele sobrar. Si usa una aplicación que solo funciona instalada, con una conexión modesta o con datos que el cliente exige tener en local, puede seguir compensando. En la auditoría hacemos las cuentas de las dos opciones.
Sí, y a menudo es lo más práctico. Su técnico o su instalador de confianza se encarga de lo físico: montar un equipo en el rack, cambiar un disco o tirar un cable. Apply hace la configuración, la documentación y el seguimiento a distancia. Así usted no paga desplazamientos a nadie que venga de lejos.
No. Lo sensato es empezar por un grupo concreto: la recepción y la administración de una clínica, el refuerzo de campaña de una gestoría o una delegación que no tiene técnico. Los perfiles que trabajan con BIM o editan vídeo siguen normalmente con su propia estación de trabajo.
Con una herramienta de acceso remoto cifrado, cuentas nominativas y doble factor. Cada sesión queda registrada y usted puede revocar el acceso en cualquier momento. Antes de empezar firmamos el contrato de encargado del tratamiento que exige el RGPD.
Díganos cuántos puestos, servidores y sedes tiene. En un día laborable le proponemos por dónde empezar y cuántas horas calculamos.
Hemos recibido su solicitud
Tendrá respuesta en un día laborable. Si nos avisa de una avería que tiene parado a su equipo, la tratamos con prioridad.
No encontramos esa ciudad. Revise cómo está escrita o elija la capital de provincia más cercana: como trabajamos en remoto, el servicio es el mismo en cualquier punto de España.