Primero, separar el WiFi de la conexión a internet
La mitad de las quejas de «el WiFi va fatal» no tienen que ver con el WiFi. Si la fibra contratada es de 300 Mb y veinte personas suben planos, hacen videollamadas y sincronizan OneDrive a la vez, la red inalámbrica solo es el mensajero.
La primera prueba es sencilla: conecte un portátil por cable directamente al router o al conmutador principal y mida la velocidad en varias horas del día. Luego haga lo mismo por WiFi, sentado a dos metros del punto de acceso. Con esos dos números ya sabe mucho:
| Resultado | Qué indica | Por dónde seguir |
|---|---|---|
| Por cable también va lento | El problema está en la línea, el router del operador o el consumo total | Revisar el caudal contratado, el router y quién consume ancho de banda |
| Por cable bien, WiFi cerca bien, lejos mal | Cobertura insuficiente o mala ubicación de los puntos de acceso | Mapa de cobertura y reubicación |
| Por cable bien, WiFi mal incluso cerca | Interferencias, canales saturados o configuración | Análisis de espectro y ajustes |
| Va bien a primera hora y mal a media mañana | Saturación por número de dispositivos o por una aplicación concreta | Monitorizar el tráfico por franjas |
Las causas que más se repiten
En oficinas pequeñas y medianas, casi siempre aparece alguna de estas:
- Todo en 2,4 GHz. Es la banda que más alcanza, pero solo tiene tres canales que no se solapan (1, 6 y 11) y compite con los vecinos, los auriculares Bluetooth y el microondas. Si los portátiles se conectan en 2,4 GHz teniendo 5 GHz disponible, el rendimiento cae.
- Canales mal elegidos. Dos puntos de acceso de la misma oficina en el mismo canal se estorban entre sí. En 5 GHz, usar canales de 80 MHz en un edificio con muchas redes vecinas puede ser peor que usar 40 MHz.
- Repetidores encadenados. Cada repetidor inalámbrico que retransmite por la misma radio reduce a la mitad, más o menos, la velocidad disponible. Tres en cadena convierten una buena fibra en una conexión de hace quince años.
- Puntos de acceso escondidos. Dentro de un armario metálico, detrás del rack, en el suelo o en el falso techo sobre una viga. El metal, el hormigón armado y los cristales tintados bloquean mucho la señal.
- Clientes pegajosos. Un portátil se conecta al punto de acceso de la entrada y no suelta esa conexión aunque su usuario se siente al fondo, junto a otro punto con mejor señal.
- Equipos antiguos que frenan a los demás. Una impresora o un lector de códigos muy antiguo puede obligar a la red a usar modos lentos.
- Demasiadas redes. Cinco nombres de red (oficina, invitados, impresoras, sala de reuniones, dirección) emitidos por cada punto de acceso consumen tiempo de antena solo en anunciarse.
- Direcciones agotadas. Si el servidor DHCP del router solo reparte 50 direcciones y hay 70 dispositivos entre portátiles, móviles, tabletas y televisores, algunos no se conectan o se desconectan al azar.
Cómo se hace el diagnóstico sin gastar en aparatos
Un diagnóstico serio de WiFi sigue siempre el mismo orden, y la mayor parte se puede hacer en remoto con la ayuda de una persona de la oficina:
- Inventario. Qué router, conmutadores y puntos de acceso hay, qué modelo son, qué versión de firmware tienen y dónde están colocados. Un plano de la oficina con marcas a mano vale.
- Configuración. Acceso remoto al router o a la controladora de los puntos de acceso: bandas, canales, anchos, potencia, redes emitidas, rango de DHCP.
- Mapa de cobertura. Un empleado recorre la oficina con un portátil o un móvil con una aplicación como NetSpot o WiFi Analyzer, parándose en cada puesto. El técnico, conectado por videollamada, va leyendo la señal y el canal.
- Pruebas de rendimiento. Mediciones con iperf3 entre un portátil y un equipo conectado por cable, en distintos puntos y a distintas horas.
- Observación durante unos días. Si los puntos de acceso lo permiten, se registran clientes conectados, reconexiones y uso por franja horaria.
Con esa información, el informe dice qué cambiar, en qué orden y qué no hace falta tocar. A menudo el resultado cabe en una tarde de ajustes: cambiar canales, reducir potencia en algún punto, eliminar dos redes sobrantes, activar la itinerancia asistida y ampliar el rango de direcciones.
Un repetidor nuevo casi nunca arregla un WiFi lento. Antes de comprar nada, mida por cable y por aire en varios puntos: esos datos le dirán si el problema es la línea, la cobertura o la configuración.
Un ejemplo típico
Pongamos un estudio de arquitectura de Valencia con dieciséis personas en un bajo comercial alargado. Tienen el router del operador en la entrada, un repetidor a mitad del local y otro al fondo, donde está la sala de reuniones. Las videollamadas con clientes se cortan y los ficheros de Revit tardan una eternidad en abrirse desde el NAS.
El diagnóstico muestra que el segundo repetidor cuelga del primero, que ambos emiten solo en 2,4 GHz en el canal 6 y que la oficina de al lado usa el mismo canal con potencia máxima. Además, el NAS está conectado por WiFi. La solución no pasa por comprar más: cablear el NAS al router, sustituir los repetidores por dos puntos de acceso conectados por cable (el local ya tenía rosetas sin usar) y separar canales en 5 GHz. El cableado lo conecta un empleado siguiendo las indicaciones del técnico por videollamada o, si hace falta tirar cable nuevo, el electricista habitual del estudio.
Cuándo sí toca comprar
Hay casos en que el equipo es el problema y el diagnóstico lo demuestra:
- Puntos de acceso de hace más de siete u ocho años que no admiten WiFi 5 ni WiFi 6.
- Routers domésticos que no permiten gestionar varios puntos de acceso de forma centralizada.
- Oficinas donde se va a duplicar la plantilla o se van a usar muchas videollamadas simultáneas.
Incluso entonces, el diagnóstico previo sirve para comprar lo justo y colocarlo bien a la primera.
El siguiente paso
Si su WiFi falla, anote cuándo, dónde y a quién. Con eso y una medición por cable ya tiene medio diagnóstico hecho.
Para el resto, una auditoría de red en remoto le da un informe con causas, prioridades y una lista de cambios concretos, sin venderle equipos. Si el problema es intermitente o quiere saber que no vuelve, la monitorización de red avisa de saturaciones y caídas antes de que se quejen los usuarios.
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Infraestructura y redes