Acceso y sesiones
Inicio de sesión, recuperación de contraseña, doble factor, caducidad de sesiones y, si su sistema lo usa, acceso con Cl@ve, certificado de la FNMT o inicio de sesión con Microsoft Entra ID.
Imagine una gestoría de Valencia que acaba de abrir un portal para que sus doscientos clientes descarguen nóminas, modelos de IVA y escrituras. Funciona, es cómodo y nadie se ha preguntado qué ocurre si un cliente cambia el número que aparece en la dirección del navegador. Una prueba de penetración es exactamente eso: un intento controlado de entrar donde no se debe, hecho por encargo del titular del sistema y con su autorización firmada. Pactamos por escrito qué direcciones y funciones se prueban, en qué fechas y horas, y quién está localizable si algo se tuerce. No realizamos pruebas destructivas ni tocamos sistemas fuera del alcance. El resultado es un informe que le sirve para corregir, para su análisis de riesgos y para preparar auditorías del ENS o de la ISO 27001.
Seguimos la metodología OWASP (guías WSTG y ASVS), pero el valor está en el trabajo manual: los fallos que más daño hacen son de lógica y ningún escáner automático los encuentra.
Inicio de sesión, recuperación de contraseña, doble factor, caducidad de sesiones y, si su sistema lo usa, acceso con Cl@ve, certificado de la FNMT o inicio de sesión con Microsoft Entra ID.
Si un cliente puede ver datos de otro, si un perfil básico llega a funciones de administración o si una persona dada de baja sigue entrando. En portales de clientes y plataformas B2B es el hallazgo más frecuente y el más grave.
Inyección SQL, scripts maliciosos en campos de texto, subida de ficheros que no son lo que dicen, precios o cantidades cambiados en la petición antes de llegar al servidor.
Comprobamos si la API valida permisos por sí misma o confía en lo que le dice la app, si limita el número de peticiones y si la app guarda claves o tokens sin protección en el teléfono.
Paneles de administración accesibles desde Internet, modo de depuración activo, copias de seguridad descargables, cabeceras de seguridad ausentes, versiones de software con vulnerabilidades conocidas.
Parte técnica con cada hallazgo, su puntuación CVSS, cómo reproducirlo y cómo corregirlo, y un resumen ejecutivo de dos páginas para la dirección. Cuando procede, referenciamos avisos de INCIBE-CERT o CCN-CERT.
La duración depende del tamaño de la aplicación y del alcance, y la fecha de entrega del informe queda en el contrato. Trabajamos en remoto desde direcciones IP que le comunicamos antes, para que su equipo pueda distinguirnos en los registros.
Contrato, autorización firmada por el titular, alcance detallado, calendario y contactos de urgencia. Si el sistema lo aloja un tercero, pedimos también su conformidad.
Identificamos todo lo expuesto: subdominios, API, entornos de pruebas olvidados, tecnologías y versiones.
Trabajo manual con herramientas como Burp Suite, sin ataques de denegación de servicio ni acciones que alteren datos reales.
Presentación por videollamada a su equipo, plan de corrección y comprobación final de que los fallos están cerrados.
Hasta que se corrigen los fallos, el informe es el documento más sensible de la empresa. Describe paso a paso cómo entrar. Lo entregamos cifrado a las personas que usted designe y le recomendamos no reenviarlo ni guardarlo en carpetas compartidas hasta que la verificación final confirme que todo está cerrado.
Sí, cuando la encarga el titular del sistema y existe autorización escrita con alcance y fechas. Sin ese documento no hacemos nada, aunque la persona que contacta asegure tener permiso. Si el sistema pertenece a un grupo o lo aloja un proveedor, la autorización debe venir de quien realmente tiene la titularidad.
Podemos trabajar sin información, como lo haría alguien de fuera, o con usuarios de prueba de cada perfil. La segunda opción, llamada de caja gris, es la que más recomendamos: con el mismo presupuesto cubre mucha más superficie y encuentra los fallos de permisos entre usuarios.
Evitamos cualquier acción destructiva, pero ninguna prueba tiene riesgo cero. Por eso preferimos un entorno de preproducción. Si hay que probar en producción, se hace en una ventana pactada, con copia de seguridad reciente y verificada y una persona de su equipo localizable.
No emitimos certificados ni lo prometemos. Recibe un informe con alcance, fechas, metodología y hallazgos y, tras las correcciones, un documento de verificación. Es lo que suele pedir un auditor o un cliente grande en su proceso de homologación de proveedores.
Una vez al año como referencia, y siempre tras cambios relevantes: nuevo método de pago, API abierta a terceros, migración de alojamiento o cambios en el inicio de sesión. Para entidades obligadas por el ENS o por NIS2, encaja en la gestión de riesgos periódica.
Describa la aplicación, quién es el titular y si existe entorno de pruebas. Le proponemos alcance, calendario y modelo de autorización.
Hemos recibido su solicitud
Tendrá respuesta en un día laborable. Si nos avisa de una avería que tiene parado a su equipo, la tratamos con prioridad.
No encontramos esa ciudad. Revise cómo está escrita o elija la capital de provincia más cercana: como trabajamos en remoto, el servicio es el mismo en cualquier punto de España.